PURGATORIO es una serie de animas modeladas en barro de Buño (Costa da Morte, Galicia). Esmaltadas con blanco de Buño y rojo tomate y doblemente cocidas. Fueron pensadas para recibir flores en las grietas de sus ojos, corazones y estigmas.
Mi abuela me ponía delante de los muros de nuestra terraza de hormigón en el centro de Lugo. Y allí, me enfrentaba a las grietas.
De las grietas emergían altas plantas, que crecían fuertes a pesar de sus débiles raíces. Altas, amarillas, blancas y verdes, así, casi sin tierra. Así, crecían de las grietas, casi del vacío del hormigón, abuela. Y tú, que eras bruja, aunque no lo fueses diciendo, me las enseñabas.
Cuando yo era niño no entendía nada, pero lo entendía todo, abuela, y por eso me enseñabas esas flores fuertes que salían de las grietas.
“mira… mira ahí es importante, Wencitos, mira ahí”
Y ahí miraba yo, niño tonto y triste, que no entendía nada y lo entendía todo.
“¡Mira ahí! ¡Mira ahí, niño! Esas flores, somos nosotros.”
PURGATORIO es una serie de animas modeladas en barro de Buño (Costa da Morte, Galicia). Esmaltadas con blanco de Buño y rojo tomate y doblemente cocidas. Fueron pensadas para recibir flores en las grietas de sus ojos, corazones y estigmas.
Mi abuela me ponía delante de los muros de nuestra terraza de hormigón en el centro de Lugo. Y allí, me enfrentaba a las grietas.
De las grietas emergían altas plantas, que crecían fuertes a pesar de sus débiles raíces. Altas, amarillas, blancas y verdes, así, casi sin tierra. Así, crecían de las grietas, casi del vacío del hormigón, abuela. Y tú, que eras bruja, aunque no lo fueses diciendo, me las enseñabas.
Cuando yo era niño no entendía nada, pero lo entendía todo, abuela, y por eso me enseñabas esas flores fuertes que salían de las grietas.
“mira… mira ahí es importante, Wencitos, mira ahí”
Y ahí miraba yo, niño tonto y triste, que no entendía nada y lo entendía todo.
“¡Mira ahí! ¡Mira ahí, niño! Esas flores, somos nosotros.”